y ya estás sentado nuevamente la sombra en tu cara
el tríptico en el suelo
las luces por fuera
la lluvia en la ventana
las botellas en la mesa
y esa tenue luz por dentro que apenas permite
leer la carta
nada más dice adiós
y es que te la enviaron hace días
no habías revisado
no te importa
tampoco contestas el teléfono
qué esperaban
relacionarse es un suplicio
agarrar la caja del piso abrirla y ver todas las cartas
tirarlas a la lluvia
comenzar a dormir sentado y con la pared
despertar en la madrugada con el llanto incontrolable
comenzar a suicidarte en tu mente
y la lluvia no se detuvo
las cartas se convirtieron en agua
y finalmente golpearte con una botella de vidrio
nada más para sentir la sangre corriendo dentro tuyo
ir al baño a lavarte la cara y observarte
para sentir desprecio por la imagen reflejada
escapar
ir a esa cama miserable
no dormiste
pero tuviste las peores pesadillas
y al despertar
ya estabas muerto
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