viernes, 25 de noviembre de 2016

Análisis

Nada es superior a la voluntad tácita de ese cuerpo sin conciencia, ni cuerpo
Moviéndose en un espacio que no habita pero del que es omnipresente
Dictando y sugiriendo con violencia
Obligando también premiando
Dios hace rato ausente, los ídolos de la religión inútiles ante el poder de 100 deidades más poderosas
La mente de una época disuelta en un plano extendido hacia el infinito
No debe haber movimiento fuera de aquél que pretenda no reemplazar la sociedad, sino desmantelarla
No debe haber pensamiento más que ese que proponga la abolición de las moralidades
Y por el descuartizamiento e incineración del cuerpo inexistente que posa sus manos sobre nuestros cuerpos reales
¿Cómo?
Quitando esas manos de lo nuestro, atacándolas, apuñalándolas, robándole lo que nos robó
Dirigir el camino del aislamiento
y de la compañía circunstancial
Noquear al policía y romper la cámara

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