viernes, 1 de abril de 2016

Cavilación

Sentir es tedioso, seguir el pensamiento de otros es aburrido pero formular el propio cansa, en la línea nos encontramos muchas veces, prefiero en todo caso tirarme a formular aunque fracaso muchas veces. Es difícil pensar, de verdad, los filósofos hacen un gran trabajo, que a pesar de lo imbécil, sigue siendo un trabajo. Por esto caigo tanto en lo tonto, lo irracional, lo llanamente estúpido, en mi mente y en mi cuerpo, tantas pero tantas veces, son las excepciones los saltos a la argumentación, a la lógica. Prefiero mantenerme callado y dejar que los demás suelten el balbuceo, el ruido ordenado de sus bocas.

Sin hablar siguiendo la explotada dicotomía y dualidad de occidente y del humano tendría entonces que actuar, pues no. Me vale mierda actuar, actuaré cuando lo desee, no como excusa para no hablar, no como para darle prioridad e importancia tangible a un aspecto sobre otro porque ninguno la tiene, hacer ambas o no hacerlas da lo mismo. A nada lleva la inacción pero la acción solamente a la satisfacción del sujeto actuando, influencia sobre su contexto es mínima, o quizás es tremenda; la verdad sí, es significativa, pero sobre las realidades que rodean la propia el cambio no se siente, no existe. 

¿Qué mejor recompensa que sentirse bien? 

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