Sentir es tedioso, seguir el pensamiento de otros es aburrido pero formular el propio cansa, en la línea nos encontramos muchas veces, prefiero en todo caso tirarme a formular aunque fracaso muchas veces. Es difícil pensar, de verdad, los filósofos hacen un gran trabajo, que a pesar de lo imbécil, sigue siendo un trabajo. Por esto caigo tanto en lo tonto, lo irracional, lo llanamente estúpido, en mi mente y en mi cuerpo, tantas pero tantas veces, son las excepciones los saltos a la argumentación, a la lógica. Prefiero mantenerme callado y dejar que los demás suelten el balbuceo, el ruido ordenado de sus bocas.
Sin hablar siguiendo la explotada dicotomía y dualidad de occidente y del humano tendría entonces que actuar, pues no. Me vale mierda actuar, actuaré cuando lo desee, no como excusa para no hablar, no como para darle prioridad e importancia tangible a un aspecto sobre otro porque ninguno la tiene, hacer ambas o no hacerlas da lo mismo. A nada lleva la inacción pero la acción solamente a la satisfacción del sujeto actuando, influencia sobre su contexto es mínima, o quizás es tremenda; la verdad sí, es significativa, pero sobre las realidades que rodean la propia el cambio no se siente, no existe.
¿Qué mejor recompensa que sentirse bien?
No hay comentarios:
Publicar un comentario