como siempre hasta yo me abandono
intentar ocupar el tiempo pero no tengo ganas
no me gustaría que hubiera alguien a mi lado, tampoco
no sé en qué condición lograré estar bien
y me parece que el reposo logra aburrirme
el aburrimiento como mejor amigo del homicidio
pensar en que el existir es una responsabilidad
ser un vagabundo perezoso
no tener las ganas de seguir con el andar
y de trabajar para vivir
qué vida es aquella en la que no te inundas en tus placeres sino en la que estás haciendo por la fuerza del deber
el deber, la responsabilidad, lo correcto
nada más que elementos alienantes
el placer, el ocio, la perversión
la potencialidad de uno mismo
pero ya qué hago
miraría infinitamente mis blancas paredes y trataría de dibujar con los ojos figuras antropomórficas
estaría leyendo una página de un libro antes de caer dormido o cerrarlo con enojo y volver a la pared
no tengo sueño no tengo hambre no tengo frío
no tengo ánimo no tengo ideas no tengo nada
Son estas las totalidades en las que el tiempo se muestra como herramienta de utilidad y el desperdicio significa reencuentro con el ego y la potencialidad suicida del escape y destrucción de la realidad y del presente
Y porque sin ocupación todo el peligro brota y la piel del vagabundo está cubierta de espinas
Ineficientes, inútiles, marginades
Los que ya no viven en este mundo del funcionamiento estimado
Y los parásitos que reapropiaron el tiempo para ser consigo mismos y no determinarse en las actividades que la Sociedad tiene preparadas
Las que el Capital te fuerza
Las que el Estado educa
El tiempo desaprovechado como sabotaje
El aburrimiento como suicidio
El ocio como liberación
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