martes, 21 de junio de 2016

Asientos

me gusta en la noche viajar en la micro
cuando la distancia que separa los cuerpos no permite que nos reconozcamos
y el andar se vuelve automático
estás solo y te mueves porque sí
el viaje se vuelve hipnótico
el viaje se vuelve infinito
al menos me gustaría que lo fuera
el cielo es negro y el aire está frío
me llega en la cara y cierro la ventana
no importa porque la corriente llega de todas formas
alguien toce, otro se levanta para bajarse y al final la relación con el conductor se torna especial y mágica
nunca estuvo ahí y nunca lo estará pero eres la única persona que lo puede ver
el andar por calles vacías y los semáforos absurdos en rojo
esa desolación y lo que no importa
porque estamos haciendo lo que deberíamos
tengo que llegar a acostarme y él tiene que cumplir un recorrido
¿qué tanto placer puedes obtener de la obligación?
pero quizás yo quise viajar en la madrugada
cuando mi cuerpo tirita
y quiere descansar
pero quizás él quiso conducir a gente en una micro
las circunstancias ya no importan
el desorden de los eventos desemboca
en apreciar el vacío de las almas en el espacio
y lo morado del tiempo
me tengo que bajar y ya comienza la vuelta a la conciencia y el dominio del cuerpo que abandoné mientras era movido por un agente externo
y al caminar por el cemento
se va
sin nadie
ojalá luego se suba solamente una persona
para disfrutar de la soledad 
para disfrutar del viento
del frío
y del viaje

No hay comentarios:

Publicar un comentario