Se cuenta siempre que una vez nacidos a los bebés se les golpea el trasero para que estos lloren y aprendan que desde la primera inhalación de aire todo es dolor y sufrimiento, a mi no me golpearon cuando nací, y sólo recibí violencia física una vez ya niño, y contadas veces que apenas merecen ser mencionadas. Lo extraordinario se haya en la ventana que ahora mismo estoy mirando, esa ventana que no existe realmente y tengo que imaginar frente mío para hacer de esta historia algo interesante para los inexistentes hipotéticos lectores, esa ventana que para algunos poetas podría representar una visión hacia el mundo idílico, o por el contrario, el único contacto con lo mundanal, estando yo absorto en mis pensamientos, escritos, y vida, no podría saber acerca del mundo de no ser por esa ventana. Pero para mi, es una ventana de forma rectangular que me deja respirar un poco de aire fresco y mirar a mi amigo perruno.
Lo importante de esa ventana es que es la ventana perfecta, es perfecta porque no existe, se haya solamente en el plano mental imaginario y jamás saldrá de ahí, si llegara a hacerlo perdería todo aquello que la convierte un objeto de admiración y contemplación abstracta. Como es perfecta, la lógica humana que se ha traspasado de generación en generación me dice que también es utópica, no tiene lugar alguno, no se encuentra ni se encontrará si es que se empeña en su búsqueda, y aquellos afanosos en tocarla y ver a través de ella no se verán más que decepcionados y deprimidos.
A lo que voy con todo esto es que la ventana es como la violencia, ambas comienzan con 'v', y ambas no se ven, sí, tú no ves una ventana, lo que se ve es el espacio y lo que hay detrás de él, ¿qué es una ventana sino un concepto? y menos que eso, y qué es la violencia sino una ventana que se concretó pero que aún es invisible, a menos que se quiebre con una piedra tal ventana para que la gente dentro de la casa se de cuenta que existe ventana, y que existe violencia, el problema es que piensan que la única violencia es la que reciben de la piedra cuando ésta actúa solamente a manera de mensajera.
Cuando se quiebra la ventana y la violencia se manifiesta y quiebra junto a su par de 'v' es difícil que los habitantes del exterior y aquellos del interior que comen junto al televisor se percaten de la permanente violencia de su ventana, simplemente no existe, y ahora la única violencia es cuando la ventana sufre. La ventana de su entorno y mi inexistente ventana que inventé para su placer.
Cuando se quiebra la ventana es símil a cuando golpean a un niño, le recuerdan que hay violencia, que hay sufrimiento y dolor, a mi no me golpeaban, pero agarré mis cosas, las lancé contra mi ventana imaginaria y pude al fin quebrarla en pedazos lo suficientemente grandes como para usarlos para romper otras ventanas.
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