las armas se pusieron en contra de sus portadores pero no pudieron disparar
el suelo se tiñó del negro y café
la lluvia no dejaba de caer sobre los cadáveres coagulados
y las armas no pudieron disparar
las cartas llegaron a su destino y regresaron llenas de lágrimas
las venas en la carne y la sangre visible
los pájaros indiferentes al sufrimiento
y el río dio la bienvenida a otro visitante